Cuando las Estrellas y la Tierra se encuentran: La Dialéctica del Mago y el Brujo





 

CUANDO LAS ESTRELLAS Y LA TIERRA SE ENCUENTRAN

La Dialéctica del Mago y el Brujo


Los mejores momentos de meditación que he tenido han sido durante la noche, ese aire frío, el cielo oscuro, en ocasiones iluminado por la Joya Nocturna y por las estrellas, sin duda me hace rememorar circunstancias, mundanas y espirituales por igual, es un momento de comunión silencioso, salvo por algunas voces que comienzan a susurrar, algunas graves y terribles, otras benevolentes y certeras. Algunos estuvieron en este plano, otros nunca han tenido carne, algunos vienen desde oscuros rincones cósmicos, y la asidua Presencia femenina que siempre esta allí, dentro y fuera de mí, observándome y dejando que vengan todos los que yo necesite escuchar…

En tales coyunturas no puedo decir a ciencia cierta lo que soy. Soy indudablemente el Mago, aquel que ve mas allá de la luna, ni por un segundo olvidando la mayor ambición, ese deseo de ascender y dejar toda esta materia atrás, alcanzar las puertas más recónditas, conocer lo prohibido, todo bajo una estructura ordenada y refinada…mas igualmente en ese momento puedo ser el Brujo, contactando a los espíritus del lugar, escuchando los lamentos de los muertos y dándoles consejo, sintiendo esa irradiación lunar y percibiendo los delicados sonidos naturales que te hacen, de forma ambivalente, amar a este plano.   

Tal vez he comenzado románticamente este ensayo, pero verán, mis estimados lectores, este es un tema muy particular para mi, pues es entre ambas corrientes que me he movido a lo largo de mis estudios esotéricos, solo las dos me completan totalmente, no por nada mi Diosa regente y absoluta es Hekate, Dueña de la Magia en todas sus formas.

Mis primeros coqueteos esotéricos fueron con prácticas de la G.D, como el LBRP y, como no decirlo, mis muy apresuradas experimentaciones, como muchos futuros magos ceremoniales, con el Legemeton, comprando velas negras y tiza para intentar una evocación goetica. Muchos años han pasado desde esas aventuras iniciales, pero que sin duda definieron la clase de sistemas que yo seguiría. Fueron propensiones que forjaron mi sendero personal, y mi posterior iniciación en el Arte Brujo se vería influenciado por ello, creo firmemente que tal cuestión me ha dado una visión mucho más amplia del Arte Magice y, por lo tanto, más despierta que a otros practicantes.

Comencemos.

Un individuo cualquiera se ve atraído, por infinitas razones, a la Brujería o a la Magia Ceremonial. Esto es en base a cuestiones de personalidad, resonancia energética o incluso a la longevidad del Alma; no existe una regla absoluta para determinar si una persona será un Mago o un Brujo, algunos alegaran que el Mago suele ser una persona más ordenada y delicada, más tal pre-concepción se viene abajo cuando se encuentran  practicantes del Arte de la Brujería versados en temas de profundidad literaria, política y hasta matemática. La cuestión de encontrar una diferenciación exacta entre ambos practicantes es mucho más complicada de lo que parece a simple vista.

Se podría sostener la percepción común de que los Magos suelen decantarse por rituales excesivamente elaborados, pero decir excesivamente seria irrespetuoso pues tal cuestión haría suponer que las ceremonias realizadas por ellos sobrepasan lo necesario, y en un ritual de un Mago Ceremonial todo elemento es imperativo y su presencia tiene una razón clave. Sin embargo aquí encontramos un pequeño indicio conceptual en lo que atañe a la estructura mental del mago.

Esta la otra muy conocida consideración de que el Brujo suele realizar rituales de un talante más sencillo, con elementos relacionados inexorablemente a la tierra, en su sentido más amplio, si usan sellos estos no son un punto central de la ceremonia e incluso algunos los realizan descuidadamente, opuesto diametralmente al mago, quien con casi obsesiva pasión intenta que cada trazo sea lo más perfecto posible.

Aunque esta percepción pueda ser cierta en muchos casos, no es una regla general, y un trabajo de matices brujeriles puede llegar a ser bastante extenso y rico en simbolismos.

Como ven es difícil llegar a diferenciar, desde un punto de vista ritualistico, a ambos practicantes.

Debemos buscar en otro lugar, y lo encontraremos en la visión espiritual y ontológica que comúnmente ambos suelen poseer, o lo que el público suele suponer que poseen.







Los estudiantes del Arte sabrán de antemano que generalmente el Brujo suele moverse, energéticamente hablando, en un ambiente de trabajo sub-lunar, es decir, sus prácticas y dominio se enfocan, bajo el siempre útil y didáctico enfoque cabalístico, desde Yesod, la Sephiroth o Esfera Lunar, hasta Malkuth, el plano terrenal; esto no solo físicamente sino igualmente en sus recorridos astrales, pues están generalmente limitados a los reinos lunares; más arriba de Yesod, donde comienzan las esferas planetarias y celestiales superiores, es un terreno virtualmente exclusivo del mago, quien, en su deseo de alcanzar a las estrellas, desea aproximarse de forma cercana a los regentes e inteligencias estelares.  

Esto es lo que generalmente se tiene entendido, considerando que se ha diseminado la idea de que la Brujería se ha enfocado casi exclusivamente a la manipulación de los eventos terrenales, no es sorpresa el entender el trasfondo cósmico de tal cuestión y la íntima relación histórica de los Brujos con los espíritus de la naturaleza, con los ancestros, desencarnados y demás entidades similares.

Ha sido el mago el que generalmente ha querido ir más allá, el que ha deseado manipular a las corrientes energéticas más distantes, y que a pesar de ello es capaz de manipular a este plano de densas emanaciones.

Por ello el sendero del Brujo y el Mago ha sido llamado por algunos el Camino de la Luna y el Camino del Sol respectivamente. Este último no se refiere a que el Mago emplee únicamente las fuerzas solares, sino por la evidente posición e influencia cósmica que el Astro Rey posee en el Árbol de la Vida, siendo el mediador de las esferas superiores.

Se presume que el Mago desea unirse con la Fuente, o en todo caso, y dependiendo de las mismas ramificaciones de su sendero, convertirse él mismo en un Dios; el Brujo, por otra parte, tiene el anhelo de unirse a la naturaleza, comprenderla e interiorizarla, ser un nexo entre el Otro Mundo y este.

No debería caerse en el error de suponer que el Mago es incapaz de sentir Amor por su Dios/es, nada más alejado de la realidad, es por el Amor más puro y profundo el Mago desea integrarse a la divinidad, siendo la devoción un elemento presente en las practicas ceremoniales, en mayor o menor medida dependiendo del individuo, pues hay que entender que el Mago, en especial si es uno de un talante renacentista, posee una visión cósmica propia y eso es algo que debe respetarse.  Lo mismo si este acepta la existencia de muchos Dioses más considera que solo la Fuente Suprema merece su devoción.

Entonces podría decirse que es en el ejercicio de la espiritualidad, la visión de su posición cósmica y su objetivo final, lo que, muy hipotéticamente, diferenciaría a los dos caminantes. Aun así, esta línea de separación no estaba muy definida en la antigüedad, pues el Mago y el Brujo eran uno.

Basta el leer sobre las prácticas ancestrales de los babilonios, egipcios y griegos, en ella encontraremos no solo la utilización de plantas para usos medicinales y espirituales, sino también la utilización de elaborados ritos mágico-religiosos para invocar a fuerzas celestiales o infernales, no solo para solicitar bendiciones o maldiciones, sino para igualmente interactuar y obtener conocimiento de elevadas esferas divinas, aquí el Mago y el Brujo eran uno solo, el poder de la Luna y de las Estrellas estaban en sus manos, la diferencia radicaba en el objetivo de su práctica.

En Babilonia los Dioses estaban conectados a constelaciones y planetas, e incluso para rituales de un talante terrenal estos eran propiciados, a través de fórmulas, para atraer el numen divino adecuado, en tales circunstancias ¿cómo se podría diferenciar realmente si el practicante era un Brujo o un Mago?, esto incluyendo a los famosos herbolarios mesopotámicos, quienes conocían las relaciones entre las esferas cósmicas y las plantas. Estos hombres y mujeres recolectaban las hierbas necesarias de una forma cuidadosa, siguiendo rigurosos rituales y estando supeditadas estas recolecciones no solo a las fases lunares sino principalmente a eventos cósmicos. De nuevo, ¿hasta qué punto se les podría clasificar como Brujos o Magos?

Por ejemplo, los Ashipu de esta misma civilización eran Magos que se encargaban de determinar las enfermedades a través de rituales y encantaciones, estos posteriormente le cedían el paciente al Ashu, quien aplicaba los rituales necesarios para sanar la enfermedad prescrita por el Ashipu, ambos debían tener un conocimiento extenso no solo de hierbas, minerales y talismanes, sino de magia celestial y necromantica, pues era costumbre el evocar al difunto más reciente de la casa del paciente para que este se llevase al Inframundo la dolencia, para luego solicitar la bendición de la deidad celestial adecuada.

En Sumeria los practicantes de magia negra eran llamados Kashshapu, y podría traducirse como Hechiceros, sin embargo, y contrario al talante sub-lunar que modernamente podríamos designarle a los hechiceros, y no equivocadamente considerando la práctica de la gran mayoría de estos individuos; en Mesopotamia estos Kashshapu empleaban en su mayoría magia estelar para sus fines, por lo que, si intentamos extrapolar correctamente el término a nuestros días, sería más correcto el denominarlos Magos Negros. Este hecho puede socavar a las terriblemente infundadas concepciones de que la magia negra va ligada exclusivamente a prácticas ctónicas o terrenales.  Aquí se omitirán discusiones acerca de si la magia es solo magia y el color se la otorgan sus practicantes, para los antiguos la magia negra era magia negra, sin importar lo que el hombre moderno pueda pensar. Estos magos mezclaban las prácticas de evocaciones/invocaciones cósmicas con elementos de magia simpatética, como las encontradas en la Brujería medieval y moderna, nuevamente los aspectos macrocósmicos se unen con los microcósmicos para un fin específico. 

Ahora respiremos de la tierra entre las dos lágrimas y vayamos a Hellas.

En la antigua Grecia nos encontramos con los llamados Goets, cuyas prácticas dieron lugar al termino Goeteia, que viene a significar aullido, lamento o gemino, y tiene una relación directa con la clase de sonidos que estos individuos producían en sus invocaciones. Estos Goets eran inicialmente individuos que realizaban un duelo ritual durante los funerales, produciendo terribles y sonoros lamentos, con el tiempo su arte comenzó a incluir practicas totalmente necromanticas, convirtiéndose en una especie de hechicero, aunque considerando lo profundo de tales rituales dicho termino sería incorrecto e incluso peyorativo.  

Es muy posible que la palabra Goeteia, eventualmente latinizada como Goetia, venga del verbo “γοάω”, siendo  términos derivados “γοήτευμα” y “γοητεύω”, si consideramos el hecho de que “γοητεία” es un vocablo para definir a la Brujería en la magia griega no sería descabellado el suponer que los Goets poseían todo un bagaje iniciático íntimamente relacionado a un linaje. Lo particular del caso es que esta práctica, aun siendo considerada originalmente como parte de la Brujería, terminaría convirtiéndose en un elemento altamente definitorio de la Magia Ceremonial actual.

La gran mayoría de los Magos de la antigüedad evitaban a toda costa que se los relacionara con los Goets, dado que las prácticas de estos últimos eran consideradas negativas y moralmente incorrectas; esto puede parecer bastante ilógico para el erudito del Arte Mágico, pues debemos tener en consideración que el Papiro Mágico Griego (Papyri Graecae Magicae) , referencia indiscutible de la verdadera magia hermética, no las formas alteradas de la G.D, está lleno de invocaciones y conjuros de un talante sumamente constrictivo y oscuro, y no sería sorpresivo que las prácticas de los propios Goets hayan influenciado a muchos rituales contenidos en el PGM.

Es específicamente durante el Renacimiento que la palabra Goetia, como sinónimo de magia negra, es presentada en contraste con la Theurgia, o magia celestial, es decir la Goetia era considerada como Baja Magia, oscura y ctónica, y la Theurgia como Alta Magia, luminosa y celestial.

En el extraordinario título de Agrippa “De incertitudine et vanitate scientiarum” es que nos encontramos con la integración definitiva de la Goetia dentro de la Magia Ceremonial, en tal obra Cornelius  hace una distinción entre la magia natural, la magia matemática, los encantamientos, los juegos de manos e ilusiones ópticas, y por supuesto la magia ceremonial, dividida  entre la ya mencionada Theurgia y la Goetia.

La distinción que hizo Agrippa era una de un carácter más teológico. La Theurgia empleaba rituales y técnicas para invocar y pedir favores a espíritus benevolentes, como los Ángeles. El trabajo teúrgico se basaba principalmente en un sistema fundamentado en plegarias fervorosas, enmarcadas en una hermosa forma altamente ritualizada.  

El ritual goetico, por otro lado, involucraba igualmente Ángeles y nombres sagrados del Dios hebreo, pero el lineamiento era diferente, al igual que la posición del mago. Aquí el objetivo era evocar a demonios y espíritus “malignos”, de la misma clase que los antiguos Goets trataban, pero con los cambios propios que el sistema judeo-cristiano presentaba, estos seres eran atados con potentes conjuraciones, palabras de poder, armamento mágico, amenazas y demás, todo en pro de que estos hiciesen la voluntad del practicante.

La inmersión en este punto específico no es realizada para exponer todos los detalles del Arte de la Goetia, la intención con esta explicación es señalar como una práctica inicialmente relacionada con la Brujería paso a ser un punto de suma relevancia en la Magia Ceremonial, lo cual nos puede dar un claro indicio de que las prácticas de los Goets, si bien se concentraban en rituales con espíritus del Inframundo, no carecían de un sistema lo suficientemente complicado y elaborado como para ser posteriormente adoptado por diferentes Magos herméticos, como se evidencia en el PGM, y que luego evolucionase, o mutase, a como se ha llegado a conocer de la mano de los Magos renacentistas; no podemos olvidar que si bien los antiguos Goets invocaban y evocaban a espíritus desencarnados, también mantenían tratos con entidades infernales de elevada jerarquía, y, como el iniciado del Arte sabe, esta clase de entidades no se encuentran precisamente debajo de nosotros, sino que puertas divinas, aun cuando sean infernales, han de ser abiertas para atraerlos en comunión y trato.  Para el Mago y Adepto los Reinos Celestiales e Infernales se encuentran en el mismo paradigma ontológico.

De tal forma que los Goets pueden ser llamados con bastante justicia Magos, aunque su estilo tan particular los inclina igualmente a la Brujería, es en ellos que se encuentra uno de los mejores casos de un Mago-Brujo contenido en un mismo practicante; trayendo a colación el ya elaborado tema de la Alta y Baja Brujería, es sin duda alguna tanto interesante como relevante la evolución histórica del Arte de la Goetia.

Como el caso sumerio y griego podríamos encontrar situaciones similares en muchas culturas, aun así es evidente que todo individuo se inclinara por la corriente que mayor vibre con su ser y que este en armonía con aquello que deba aprender en su encarnación actual. No todos son aptos para mantener dentro de si un equilibrio realmente sólido de los senderos de la Luna y el Sol.  

La raíz del problema entre los Magos y Brujos subyace en los egos de los individuos y el dogmatismo que obnubila al espíritu.




El verdadero Arte de la Brujería es aquel que se ha alimentado del Cáliz Primordial de la Quintaesencia, aquella fuente de la cual la misma Magia Ceremonial ha surgido, la raíz primitiva de las corrientes, el Azoth alquímico. Hacia él debemos apuntar. La perfecta fusión de la Brujería y la Magia Ceremonial es sencillamente el retorno al Arte Primordial, la forma perfecta del Arte Magice.

De modo que, si bien inicialmente podríamos considerar que el sendero del Mago y el Brujo es disímil, y existen históricamente ciertas reticencias entre ambos, producto de los propios practicantes, la realidad histórica y esotérica nos demuestra que las corrientes energéticas de ambos caminos se han mezclado satisfactoriamente, y no existen reparos para afirmar que para poder comprender los mas elevados y nebulosos misterios y trascender permanentemente este plano, es imperativo el dominio de los dos paradigmas. Solo así se llegara al perfecto Arte Primordial.   

El Brujo, entendido dentro la visión común bajo la cual se le tiene, estará incompleto mientras no acepte su papel macrocósmico y haga caso omiso a las influencias planetarias y divinas mas elevadas, y el Mago, por su parte, no podrá unirse a la Fuente Perfecta y elevarse a los planos trascendentales mientras no le dé el valor que merecen las practicas sub-lunares y continúe con una visión autoritaria de los Poderes y un profundo temor de unirse a los Espíritus y Dioses en comunión a nivel de Alma.

La integración no se dará rápidamente, y para algunos tomara muchas vidas, pero al final ambos senderos se encontraran en el mismo ser. Apresurarlo no traerá beneficio, ha de ser un proceso natural y que debe ser disfrutado, nunca es sabio inmiscuirse en prácticas solo porque se cree que existe obligación, o porque se  desea apresurar el camino del Alma, si no se ha sido llamado al sendero de la Brujería, o al sendero de la Magia Ceremonial, manteneos en aquel que os otorga felicidad, ascensión y un verdadero sentimiento de integración espiritual.

Aun así, si por orgullo u obstinación deciden probar un trayecto que no es Destino, el Logos Eterno, los Dioses y los Espíritus del Arte los devolverán eventualmente al lugar que les corresponde, no sin las heridas necesarias.

Para aquellos que puedan en verdad unir al Mago y al Brujo dentro de si se encontraran con una visión maravillosa del Cosmos, en donde todo es posible, y los secretos de la Eternidad solo esperan que nuestros ojos se dirijan a ellos para ser develados… pagando el justo precio por supuesto…   

  

4 comentarios :

  1. Magnífica entrada, agradezco que lo que hablamos, mas tu desarrollo interior en el asunto signifiquen en este ensayo, que me parece aclaratorio y aunque no lo parezca a primera vista, conciliador, y el que no lo vea no sabe leer entre líneas, sabes que pensamos de forma parecida, todo un placer que el destino nos halla unido para contrastar y conversar, en fin, ya sabes que cuando sea el momento propicio volveremos a hablar, ¡salud compañero!..

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  2. Nunca dejo de encontrar pequeños detalles y enriquecedores matices cada vez que releo este articulo, no se podrían haber explicado las sutiles diferencias entre uno y otro camino de mejor manera. Ademas de felicitarte por el, deseo agradecerte las recomendaciones recibidas a tenor de la consulta astrologica que te realice, pues me fueron utiles en verdad. Un saludo afectuoso.

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  3. Agradecido por tales palabras, ese es el aliento que contribuye a mis deseos de continuar exponiendo mi visión ocultista con el público. Gracias

    Saludos

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  4. Este Hombre Escribe Como Un Verdadero Mago.

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