Evocación en la Montaña




EVOCACIÓN EN LA MONTAÑA





El siguiente recuento aconteció hace ya unos años, por lo que puedo hablar sin problemas al respecto, es mi costumbre mantener todo trabajo espiritual en absoluto secreto, rompiéndolo únicamente después de que paso tiempo no solo de su ejecución, sino de sus efectos.

La operación se produjo en una conocida montaña de mi país, previo a esa noche llevaba semanas con el deseo de experimentar una variación del rito de Benvenuto Cellini y su nigromante, con ciertas modificaciones de mi parte, imbuyéndolo en una imaginería politeísta, pues consideré que sería sumamente interesante incorporar a deidades infernales antiguas al evento.

Aquellos que no estén familiarizados con el mentado rito de Cellini, una historia que todo practicante del arte evocatorio debería conocer, sabed que consiste principalmente en la evocación simultánea de diversas entidades ctónicas, prescindiendo del Triángulo del Arte, pues este resulta impráctico cuando se desea llamar a la manifestación a más de un espíritu.

Para el rito me serví de un compañero, practicante del Arte y devoto específicamente de Isis y Osiris, si bien nuestros métodos y aproximaciones son bastante diferentes, y suele increparme la oscura naturaleza de mis trabajos ceremoniales, es un individuo capaz y el hecho de que tuviese una conexión con el panteón egipcio era beneficioso para mi experimentación. Yo usuaria una imaginería griega, mientras que él emplearía la egipcia, la mezcla de ambas perspectivas es sumamente tradicional y encuentra su apogeo en el PGM.

La fórmula exacta solo la conocía yo, mi estimado compañero fue prevenido la misma noche cierto tiempo antes de comenzar, no era necesario expresarlo previamente pues el peso de la ceremonia lo llevaría yo, al igual que la defensa frente a los peligros que podían suscitarse. En una ceremonia de esta naturaleza todos los participantes están en peligro si algo sale mal, empero es en el operador principal, el magista, sobre el que recaen las peores consecuencias, y el que puede incluso arrastrar parcialmente las de los demás sobre sí, de ser necesario.

El circulo fue elaborado directamente en la tierra, profundamente marcado, en su interior un triángulo fue trazado, lo suficientemente grande para contenernos a ambos y que cada punta tocase la circunferencia. En este caso el triángulo, símbolo saturnino, ayuda a la manifestación no de las fuerzas externas al círculo, sino más bien de las entidades que el operador se servirá para protegerse y empoderar el ritual; simultáneamente constituye al individuo como el Señor Supremo, amo de lo infinito (círculo) y de lo finito-manifiesto (triángulo). El triángulo tendría finalmente otra función, tal es su alcance y complejidad, pues se alzaría como un lugar de concentración para las deidades infernales, siendo excavado en su centro un agujero, cual boca al Inframundo, para ofrendarlas y propiciarlas, elevando así una necrópolis dentro del sagrado Círculo del Arte.

Ofrendas de agua, leche y miel se posicionaron en el piso, alrededor del agujero, así como una vela para iluminar el espacio.

Preparados física y mentalmente la operación dio comienzo.

Trazado astralmente el círculo y hechas las necesarias plegarias de protección y empoderamiento del espacio sagrado, incluyendo aspersión y sufumigación, se procedió a libar a los Poderes que serían llamados para nuestra ayuda, en mi caso Hekate, claro está, y en lo que respecta a mi compañero la Diosa Isis y su consorte Osiris.

Hecho esto se empleó la conocida técnica de Zazas Zazas Nasatanada Zazas para realizar un simbólico descenso al Inframundo; decidí esto pues consideré que el ritual podría verse potenciado si todo el evento simulase estar ocurriendo en el Inframundo, reforzando así la hipotética conexión con las deidades infernales a ser llamadas, al igual que con las corrientes ctónicas a través de las cuales los espíritus serían evocados. Una vez más estuve en lo correcto.

Encontrándonos pues en el “Inframundo”, parte de nuestra simulación ceremonial, nos advocamos al llamado evocatorio de las deidades, en este caso se me fue instruido por Hekate que era adecuado que las Erinias estuviesen presentes, la naturaleza de los espíritus que tenía intención de llamar requerían de su terrible numen.

El impulso de la llegada de las Furias fue tan intenso que su evocación, es decir su manifestación externa a mí, aun cuando estaban siendo llamadas dentro del círculo (lamentablemente no puedo entrar en digresión para explayarme acerca de la naturaleza básica de evocar y sus implicaciones), se transformó rápidamente en una invocación, hasta el punto donde la disociación mental tuvo lugar y un trance medio aconteció; en mi mente podía escuchar la voz de Hekate refiriéndose al ethos goetico del llamado, no en su forma salomónica sino previo a la Grecia clásica, un lamento mágico tuvo lugar, propio de la vieja Goeteia, hasta que pude retomar el control completo y continuar la ceremonia.

Mi compañero procedió a llamar a sus deidades, y a la llegada de ambas potestades egipcias asumió de forma controlada y exitosa sus respectivas formas divinas, identificándose principalmente con Osiris, Señor del Duat. En ese momento ambos nos encontrábamos sumidos en nuestras personalidades divinas, una vieja fórmula ceremonial que tiene fuentes sumamente antiguas, y que supone una de las piedras angulares del Papiro Mágico Griego; así pues ¿qué entidad podría rehusar aparecer cuando no es nuestra voz la que imperiosamente le llama, sino la voz misma de tal o cual Dios?

Finalizada esta etapa de la ceremonia era momento de dar comienzo al trabajo principal de aquella fría noche sin luna.

Con la potestad de Hekate dentro de mí, y la autoridad de Osiris transferida al rito gracias a la identificación de mi compañero, procedí a realizar el llamado; imperiosa y vehementemente evocando a la manifestación externa al círculo a todo muerto sin paz, asesinos, criminales, abandonados por sus familiares, fenecidos por accidentes y tragedias, suicidas y finalmente a cualquier demonio o genio maligno que respondiese mi potente llamado en nombre de los elevados señores infernales que me otorgaban su beneplácito.

No pasó mucho tiempo para que el llamamiento fuese respondido por un considerable número de entidades; el cambio en la temperatura, incluso para ser un rito a cielo abierto, y las invisibles presencias congregándose alrededor del círculo, con claros sonidos audibles, fueron el preámbulo para poder ver astralmente a la grotesca congregación. Mi compañero pudo percibir rápidamente el cambio en la atmosfera, y el intenso peligro que era inmensamente palpable fuera del círculo, como si una jauría de leones estuviese en una habitación y tan solo una pequeña cerca de madera fuese la única barrera. Nunca me hubiese atrevido a siquiera extender una mano fuera del espacio protegido, la hostilidad era más que evidente.

Al instante, con la autoridad de las deidades, les di la bienvenida y los ate bajo el supremo dominio de Hekate, Señora de las profundidades y las almas en pena. Debo hacer hincapié en que esta operación estaba lejos de ser mi primera evocación de entidades hostiles, por lo que mi experiencia y conexión con Hekate me otorgaba una ventaja, no recomendaría que un neófito o iniciado poco experimentado se aventurase a llamar simultáneamente a seres potencialmente dañinos y violentos.

Sin embargo algo llamo mi atención, pues entre la multitud de espíritus hostiles pude notar a una mujer con un bebe en sus brazos, ambos muertos antes de tiempo sin duda, y como ella otros espectros que parecían temerosos de estar rodeados por una compañía tan degenerada, pues la gran mayoría se componía de individuos que fueron claramente indeseables en vida, para ese momento no pude observar a alguna entidad no humana. 

Sorpresivamente entre la comitiva pude ver a un anciano, mago y filósofo en vida, su nombre exacto me lo reservare pues sin duda seria increíble para algunos su presencia, claro está no todos lo reconocerían, es famoso solo para el conocedor de la historia de la magia; cabe la posibilidad de que no haya sido realmente este mago, sino una forma que otra entidad tomo para ganarse mi confianza, y es lo más probable, sin embargo su hipotética intención al engañarme no era negativa, todo lo contrario, me dio cierta información relevante, y lo principal fue el señalarme un craso error en mi operación.

No debí haber llamado a entidades de una naturaleza tan disímil, quería aprovecharme del sufrimiento en conjunto para mi fin, sin embargo puse en incomodo estrés a espíritus que, si bien estaban perturbados, eran inocentes, y los forcé a comulgar con asesinos y criminales, me señalo a la mujer con el bebé mientras lo decía, cabe decir que me sentí culpable al momento. Sin embargo no podía dar marcha atrás, agradeciéndole su consejo, y tomando nota mental para no repetir ese error, me dirigí a la multitud. 

No entrare en excesivos detalles acerca de lo que deseaba de las entidades, naturalmente dada la naturaleza de la mayoría no era precisamente la paz mundial; quería que dañasen a alguien, castigasen a cierta persona que estaba haciéndole bastante difícil la vida a un familiar cercano, a cambio les prometí algo que esta clase de entidades desean profundamente, no diré exactamente qué, un brujo guarda sus secretos, lo que sí puedo decirles es que sabía perfectamente que no cumpliría… sí, en el pasado podía ser un practicante bastante inmoral. Ahora simplemente soy amoral. Pero tened esto en consideración, volveremos a ello luego. 

Luego de hacer la proposición me dispuse a iniciar propiamente la carga del pedido, una muy violenta conjuración que mezclaba la petición; en ese instante las cosas tomaron un giro potente, súbitamente la montaña comenzó a oscurecerse aún más, como si una tiniebla sobrenatural se posase sobre todo el lugar, y una espesa niebla descendió desde una parte superior de la montaña que daba directamente frente a nuestra línea de visión, no era una niebla común, parecía estar viva, en ella podía ver que formas no humanas respondían a mi conjuro, espíritus propiamente infernales dispuestos a unirse a la petición por mi paga; el efecto físico de la evocación en la niebla fue tan intenso que hasta el día de hoy, pasado años, la recuerdo perfectamente, respondía a mi voz, suspendida en el tiempo y espacio mientras escuchaba mis palabras, congregando a su alrededor toda la oscuridad de la noche, como una imagen de algún film fantástico, pero que fue real y mi compañero y yo fuimos testigos de tal demostración física. 

“¡Id raudos a cumplir lo pedido!”, con esas palabras finales, lleno de la excitación de la manifestación espiritual tangible, la niebla descendió violentamente hasta nosotros, para seguir su camino, disipándose. Todo quedo en suma calma, toda presencia se esfumó, como si de pronto detuviesen bruscamente la música en un ruidoso festejo. Un clímax que dio paso a una absoluta serenidad, como si nada hubiese ocurrido.

Procedimos entonces a finalizar la ceremonia, retornando desde nuestro simbólico viaje a los infiernos, agradeciendo a los Poderes, y efectuando los pasos de cierre necesarios.

Mi compañero escribió pasado un par de días, me informaba que no quería volver a participar en un ritual de esa naturaleza nuevamente.

Poco tiempo después de efectuar el rito me entere que el objetivo de mi solicitud cayó en desgracia, no solo siendo expulsado deshonrosamente de su trabajo, sino que estaba sufriendo de problemas mentales que lo estaban volviendo loco. 

Aun así no todo fue dulce para mí, alrededor del mismo tiempo estuve a punto de sufrir un grave accidente, que si bien no me hubiese costado la vida me hubiese lastimado profundamente. 

Mientras estaba en la calle, hablando absorto con unos amigos, una pesada motocicleta a gran velocidad se descarrilo y, con mi total desconocimiento, se aproximaba desparramando en el suelo directamente hacia mí. Aun en mi ignorancia, pues todo ocurrió fugazmente, tuve el impulso de dar un paso al frente, segundos antes de que la motocicleta diese contra mí y esta terminase unos metros adelante, dentro de una cuneta. 

Al darme cuenta de lo acontecido, y con los rostros de sorpresa de mis amigos, supe instantáneamente el motivo, la imagen de esa noche en la montaña vino súbitamente a mí, y la voz de una siempre inflexible Señora resonó en mi cabeza: “Respeta tus acuerdos, esta vez fui misericordiosa, no se repetirá” 

Sobra decir que desde entonces mantengo toda promesa hecha con un espíritu, so pena de las graves consecuencias que pueden ocurrir de lo contrario.



4 comentarios :

  1. Muchas cosas de las que tomar nota de entre todo lo mencionado en esta entrada Frater, gracias.

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    1. Agradecido por tu comentario estimado Daniel.

      Saludos

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  2. Muy bueno! Me gusta mucho el tema del ocultismo, sin embargo es muy poco lo que se.

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    1. Me alegra haya sido de tu agrado, muchas gracias por tu comentario.

      Saludos

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