Norrelitas y Johannitas



Jonathan Strange & Mr Norrell


Esta entrada nace de una reflexión producto de ver la extraordinaria serie de la BBC Jonathan Strange & Mr Norrell, resultó ser una obsesión para mí, no solo por la excelente actuación de sus personajes, o la narrativa, sino por el profundo debate acerca de la magia y sus diferentes aproximaciones.

Para aquellos que no hayan visto la serie, adaptada del libro del mismo nombre, la trama, ambientada en una alternativa Europa napoleónica, es impulsada en su núcleo por el enfrentamiento entre dos visiones y perspectivas de la práctica mágica, i.e. la Magia Antigua, sustentada por invocaciones o pactos con seres sobrenaturales, e incluye en muchas ocasiones el uso de sangre; y la Magia Moderna, impulsada por la propia psiquis y poder de los practicantes. Es esa dicotomía la que le da su marco a los acontecimientos.

Como es usual la ficción se alimenta de elementos reales.

Desde hace décadas estamos viviendo en el terreno del ocultismo, la magia y brujería, un enfrentamiento similar, aunque no tan explícito como el presentado en la mentada serie; en nuestra realidad se manifiesta en la omisión de los espíritus y su intermediación para la consecución de los fines del practicante, y si bien existen individuos que están en contra de cualquier pacto con las entidades, esta no es una oposición tan furibunda o antagónica como la que nos presenta Jonathan Strange & Mr Norrell, por eso he preferido usar el término omisión, ya sea esta intencional o inconsciente.

Podríamos aplicar las mismas definiciones de Magia Antigua y Magia Moderna a nuestro mundo sin duda, pero con matices, pues en nuestro caso las diferencias no son tan profundamente marcadas. Lo que llamaríamos Magia Moderna, e.g. ejercicios para desarrollar la videncia, intuición; crear escudos mágicos de protección; Ritual Menor del Pentagrama y demás variaciones estilo Golden Dawn; como igualmente hechizos varios; no ha estado necesariamente carente de la participación de alguna fuerza externa al practicante, ya sea divina o simplemente espiritual. Sin embargo la importancia de estas potencias es reducida, o en todo caso secundaria al poder de la visualización o mente del practicante, en contraposición a formas mágicas más longevas.

¿Cómo entonces extrapolaríamos el término Magia Antigua, de nuestra obra discutida, a la realidad? En esencia serian practicas enfocadas a la participación directa de entidades, ya sea propiciándolas, pactando, o sometiéndolas, para obtener un resultado; ello no quiere decir que el practicante no deba esforzarse por su parte, teniendo que poner empeño en la obtención o preparación de ciertos materiales, a la vez que es guiado en ocasiones por esas mismas fuerzas a través del procedimiento. La utilización de invocaciones/evocaciones tradicionales, junto con históricas palabras bárbaras de poder, las voces magicae, es un aditamento común; como lo es el uso de la sangre, propia o de un animal, siendo la más potente manifestación del mercurio alquímico, haciendo las veces no solo de energizadora sino de encauzadora. Su impulso primario sin embargo radica en el primer punto, es decir, la intervención de un Poder.

Esta intervención ha de ser conscientemente buscada y lograda, una simple oración a tal o cual Dios no sería suficiente, el practicante debería tener la seguridad de que cuenta con la atención del ser, sin que necesariamente este haga alarde de presencia, no estamos hablando aquí de evocación a manifestación física, no nos confundamos; en la actualidad vemos como los cristianos rezan a su Dios pero difícilmente logran su atención real, hilarantemente muchos ni saben el nombre de su deidad; a pesar de lo que se cree las entidades no vienen a nosotros solo porque susurremos sus nombres, los viejos practicantes del Oficio sabían esto bien, no por mero capricho o teatralidad encontramos largas y poderosas conjuraciones en los grimorios.

Medea llamaba a Hekate siete veces, para el versado en la materia esto es significativo y en absoluto azaroso o rimbombante.

Es una fortuna de hecho que las entidades no vengan tan fácilmente, no quisiera tener a mi lado a todas las legiones infernales cada vez que nombro al Diablo en mi enamoramiento diario, que Él me quiera y desee venir por su cuenta es harina de otro costal.

Cabe decir que este llamamiento puede tomar la forma de atracción por ofrendas sólidas, liquidas u odoríferas.

El punto es que esta clase de magia siempre ha requerido que el espíritu o deidad realmente escuche al practicante y lo ayude activamente a lograr su cometido. Es por la intervención y asistencia de los entes que todo es conseguido, eso estriba una diferencia marcada con las prácticas de Magia Moderna, en las cuales se busca que el individuo por sí mismo y la fuerza de su propio espíritu y mente alcance los resultados anhelados.

Tal vez es el miedo, orgullo, o la ignorancia, lo que ha hecho que la interacción directa con las entidades sea obviada, incluso por practicantes avanzados, y es que sin duda es posible obtener resultados a través del propio poder personal, sin embargo, como en el caso de Jonathan Strange & Mr Norrell, la Magia Antigua supone una fuente mucho más potente, como peligrosa.

En la serie, como en su contraparte literaria, el señor Norrell, un viejo y respetado mago que veía a la Magia Antigua como una peligrosa e inestable fuerza, tuvo que recurrir precisamente a aquello que detestaba para llevar a cabo una proeza imposible para la Magia Moderna de la que era partidario; teniendo que realizar, muy a regañadientes, un pacto con cierta entidad que desataría terribles consecuencias. Y es que, más allá de la fantástica historia de Susanna Clarke, la llamada Magia Antigua sin duda puede lograr resultados que ninguna invención mágica moderna sería capaz, después de todo ¿acaso las deidades y espíritus no conocen viejos y prohibidos caminos que para nosotros, mortales encarnados, resultan un completo arcano?

Existen sencillamente misterios detrás del velo que únicamente los Poderes conocen, y que sin su asistencia sería imposible para nosotros acceder, esto tiene prácticamente la cualidad de axiomático.

La moderna Magia del Caos resulta una práctica extraordinariamente efectiva, y sus adeptos pueden alcanzar encomiables frutos con tan solo el uso de su propio poder personal y voluntad; sin embargo, si yo deseo acceder a las primordiales catacumbas de los Dioses Olvidados, no voy a recurrir a mis propias habilidades y proyección mental, necesito la asistencia de alguien, o algo, que haya estado allí, o mejor aún, de quien haga las veces de guardián, y les aseguro, no será un mortal.

Por supuesto el ejemplo anterior es uno extremo, en un escenario más práctico, y mucho menos esotérico, nos encontraremos que un simple encantamiento puede tener sus efectos acelerados si contamos con la adecuada ayuda de un espíritu; pues si bien usar simplemente aquellas velas y aquel incienso, más esa fotografía, puede permitirme atraer al objetivo de mi seducción, si a mi lado tengo a un aliado no humano para prestar su energía y habilidades al hechizo, aunque sea para atormentarla hasta que venga corriendo a mis pies, indudablemente alcanzaré con mayor brevedad mi deseo. Esta era, y es, precisamente una de las principales funciones del Familiar de las brujas, es el ayudante en las conjuraciones y trabajos, otorgando su energía y poder para beneficio de su señor/a.

Y es que afortunadamente en el Arte Brujo no se ha olvidado el poder de esa antigua magia, o mejor dicho, esa forma particular de ejecutar un acto mágico dado.

Al final la dicotomía se resume no en dos mundos diferentes, opuestos y hasta antagónicos, sino en dos perspectivas de la ejecución de magia práctica, y que necesitan ser reconciliadas, pues en esencia no son mutuamente excluyentes. A diferencia de lo que nuestros señores Norrell de carne y hueso, como el admirado Bardon, podrían haber pensado.

Si deseo alcanzar el vuelo nocturno, bien puedo poner en práctica ejercicios modernos de proyección de consciencia al cuerpo astral, pero si a esto aúno la ayuda de un espíritu familiar especializado en tales empresas, pues mucho mejores serán los efectos, y sin duda más rápidos, e incluso mucho más seguros.

Es en cierta forma similar a la adivinación, puedes sin duda hacer una lectura de runas o cartas con tu propia astucia y conocimiento personal a la hora de interpretar los signos y símbolos, pero os aseguro que la lectura será mucho más acertada e intensa si cuentas con asistencia del Otro Lado.

Mi conclusión en nuestra realidad es la misma que tomé al ver el último capítulo de Jonathan Strange & Mr Norrell: es imperativo un balance entre ambas aproximaciones en debate; excluir a la Magia Antigua, como pretendía el señor Norrell, era un crimen en contra de la historia, cultura y tradición, además de una profunda negación al origen de las artes mágicas, como sin duda sería un grave error el no considerar los positivos efectos que la Magia Moderna puede tener, no toda innovación es mala, la mencionada Magia del Caos es un ejemplo de ello, aun cuando no la comparto y frunzo el ceño ante muchas de sus consideraciones y procedimientos.

Alerta de Spoiler para los que aún no han visto la serie, y por favor, vayan en seguida al terminar esta entrada a deleitarse con el primer episodio que los dejara enganchados.


John Uskglass, el Rey Cuervo


Cuando Jonathan Strange se propuso traer de vuelta la vieja magia a la Isla de Albión, estaba en efecto devolviendo su ancestral identidad espiritual a los ingleses, aquella que la magia “norrellita” parecía tan empeñada en sepultar, sesgando indudablemente una importante parte de la historia mágica y cultural del reino, desconociendo gravemente la esencia de la magia, ¿pues acaso que es la magia sino el regalo de aquellas fuerzas sobrenaturales que llamamos Dioses?; al reconocer Strange la necesidad de propiciar el regreso del Rey Cuervo, ese gran mago-rey ancestral que forjó alianza con las Hadas y llevó la magia a las islas, está en efecto rindiéndole honor a las bases de la Magia Moderna que él mismo practicó pero que, a diferencia de Norrell, admitía perfectamente que no era la cúspide de su arte, pues esa máxima potencialidad estaba más bien en el pasado, en las raíces de la vieja magia. Childermass se topa con esta verdad, al presenciar el poder de la Magia Antigua cae en cuenta de las tremendas diferencias entre la magia del mundo espiritual y la moderna magia de los hombres:

En su debilitado estado, Childermass había estado pensando en voz alta. Había querido decir que si lo que él había visto era cierto, entonces todo lo que Strange y Norrell habían hecho era un juego de niños, y la magia era mucho más extraña y atemorizante que nada de lo que alguno de ellos había pensado. Strange y Norrell habían estado simplemente lanzando darnos de papel en un salón, mientras que la magia real se elevaba alta en los cielos, y se precipitaba y retorcía en grandes alas en un cielo ilimitado, arriba de ellos.(Jonathan Strange & Mr. Norrell, p. 659).

Podría argumentarse incluso que la Magia Moderna de la novela es un producto de la desaparición de las antiguas formas practicadas por el Rey Cuervo previó a su misteriosa partida, una especie de reemplazo inferior e incompleto de los hombres ante la desaparición de la “verdadera” magia. De hecho, el mefistofélico y feérico villano, “El Caballero del pelo como el vilano del cardo”, le dice al señor Norrell en su primer encuentro que puede enseñarle los correctos procedimientos mágicos, pues carecía de las formas apropiadas, dando pie a inferir que la práctica de los magos de la época era una imperfecta e inconclusa.

Creo que ese pensamiento puede extrapolarse perfectamente a nuestra realidad, la fórmula mágica para alcanzar un objetivo, si es otorgada directamente por un Poder, es en muchas ocasiones diferente a una nacida de la mera reflexión racional del brujo, a veces ilógica o confusa a nuestros ojos, pero misteriosamente más efectiva.

En verdad, los viejos formulae conocidos por las entidades pertenecen a un nivel diferente al de los ritos meramente construidos por nosotros; esto no debe verse como una desvalorización de nuestras capacidades como hombres y mujeres, simplemente como el sano reconocimiento de que existen fuerzas mucho más antiguas y poderosas que nosotros, y sería una locura no intentar beber de ese cáliz; por lo menos para aquel que desee desentrañar los misterios más recónditos y sumergirse en la Fuente, explorando mundos más allá del nuestro, fascinándose como lo hizo Strange al traspasar el espejo y encontrarse con los Caminos del Rey. De resto el que desee simplemente resultados puede conformarse con las formulas modernas, sin embargo el intuitivo se dará cuenta de que algo falta, una pieza del rompecabezas, una chispa que podría otorgar mayores recompensas.

La dicotomía debe ser trascendida, rehuir u omitir las bases de la magia es prácticamente negarla por completo, sustrayendo aquello que le da aliento, y auto-imponiendo una limitación al propio practicante en beneficio de una orgullosa manifestación contemporánea que cree que puede desechar sin más el pasado.

Es tiempo de traer a la Magia Antigua, la magia “johannita”, de vuelta, aquella ligada a la naturaleza y a los seres de la Otredad… es tiempo de traer a los espíritus una vez más...


No hay nada más en la magia que el salvaje pensamiento del ave mientras se lanza a si misma al vacío. No hay criatura sobre la tierra con tal potencial para la magia. Incluso la más pequeña de ellas puede volar directamente fuera de este mundo y encontrarse por azar en las Otras Tierras. ¿De dónde viene el viento que sopla en tu rostro, que vuela las páginas de tu libro? Donde la atolondrada magia de las pequeñas criaturas salvajes se encuentra con la magia del Hombre, donde el lenguaje del viento y la lluvia y los arboles puede ser entendido, allí encontraremos al Rey Cuervo




2 comentarios :

  1. que hermosa nota! me encanta el análisis de la magia moderna versus la mágia antigua, y me hace pensar en lo importante que es recordar que la mejor magia es una combinación de ambas: volver a las bases de la naturaleza que plantea la magia antigua, sin olvidar que la magia moderna permite que sea para todos, y no para unos pocos. En el libro, el conflicto se resuelve gracias a la acción de las mujeres (Arabella y Emma) y hombres "poco respetables", ya sea porque son pobres o vagabundos o sirvientes (Segundus, Vinculus y Childermass). Strange y Norrell son una parte del hechizo del rey cuervo para demostrar que la magia antigua nunca se fue, y que le pertenece a todos. ¡Gracias por compartir tu nota!

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    1. En efecto, comparto enteramente tu observación, y en verdad es en tal síntesis de ambas perspectivas que se encuentra la respuesta al conflicto; muy agradecido por tu comentario. Como la magia antigua del mundo de Susanna Clarke, la del nuestro nos pertenece igualmente a todos, solo basta recordar la herencia.

      Saludos

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